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Álbum
Peter Gabriel
El tercer disco de estudio que Peter Gabriel publicó sin ponerle título salió en mayo de 1980 y suele señalarse como el momento en que el británico se convirtió en uno de los músicos más ambiciosos e innovadores de su tiempo. Aquí aparece por primera vez su compromiso político explícito, y aquí se fijó también el sonido de batería que marcaría toda la década siguiente.
Cómo llamar a un disco sin nombre
Al ser el tercero de una serie de álbumes homónimos, el trabajo circula con apodos. En el Reino Unido se le conoce como Peter Gabriel III. En Estados Unidos se impusieron Melt —«derretir»— y la fórmula Peter Gabriel 3: Melt, ambas tomadas de la portada, donde la fotografía del músico aparece manipulada.
Esa cubierta la firmó Storm Thorgerson para el estudio Hipgnosis. La imagen se tomó con una cámara instantánea Polaroid SX-70 y después Thorgerson la retocó hasta que el rostro de Gabriel pareciera fundirse, de donde procede el sobrenombre.
Sobre la producción, la fuente se contradice: en un punto adjudica el disco a Steve Lillywhite en solitario y más adelante lo presenta como una producción conjunta de Gabriel y Lillywhite. No hay manera de decidir cuál de las dos versiones es la correcta, así que se recogen las dos.
Nada de platillos
Quien se sentó a la batería en varios cortes fue Phil Collins, el excompañero de Genesis que había sucedido a Gabriel al frente del grupo. De ahí salió uno de los hallazgos técnicos más imitados de los años ochenta: el tema de apertura, «Intruder», está citado como la primera grabación en que se emplea ese sonido de batería asociado a Collins. La fuente lo nombra de dos maneras distintas y ninguna es del todo transparente: primero lo llama «tambor cerrado» y después «Gattered drum».
El origen del efecto está documentado. Gabriel pidió a Collins y a Jerry Marotta que no usaran platillos en las sesiones, y de los experimentos de Lillywhite, Collins y Hugh Padgham para responder a esa restricción salió el sonido. A partir de ahí reapareció en los discos de Collins y de Genesis a lo largo de la década, hasta hacerse arquetípico.
El propio Gabriel explicó el razonamiento a Mark Blake: sostenía que los artistas a los que se concede libertad absoluta acaban mal, y que decirles lo que no pueden hacer es lo que los vuelve creativos; por eso prohibió los platillos. Según su relato, Collins se lo tomó de maravilla, mientras que Marotta se resistió y necesitó tiempo para asimilarlo, algo que comparó con ser diestro y tener que aprender a escribir con la mano izquierda. En una entrevista para el documental Genesis: The Sum Of The Parts, Collins confirmó su disposición a aceptar la consigna, aunque admitió haber preguntado a Gabriel qué se suponía que debía hacer entonces con la otra mano.
El resultado tuvo eco inmediato entre sus contemporáneos. Public Image Ltd lo citó como influencia sobre el sonido de The Flowers of Romance, y el ingeniero de aquel disco, Nick Launay, fue después reclutado por Collins para su debut en solitario, Face Value.
Otro invitado llegó por vecindad: Paul Weller estaba grabando con The Jam en un estudio próximo y acabó tocando la guitarra en «And Through the Wire», porque Gabriel consideraba que su manera intensa de tocar era la ideal para ese tema.
Un sello que lo rechazó y otro que lo recuperó
Este fue el primer y único disco que Gabriel publicó con Mercury Records en Estados Unidos, y llegó ahí después de un rechazo. Atlantic, que se había ocupado de la distribución estadounidense de sus dos primeros trabajos en solitario y de los dos últimos que hizo con Genesis, se desentendió: a principios de 1980, tras escuchar mezclas de las cintas de las sesiones, el responsable de A&R John Kalodner concluyó que el álbum no era lo bastante comercial y recomendó a la compañía prescindir del artista.
Gabriel contó a Mark Blake su versión de aquel portazo. Atlantic, dijo, no quería publicarlo de ninguna manera; atribuyó a Ahmet Ertegun dos preguntas, una sobre qué podía importarle al público estadounidense un sudafricano y otra sobre si Gabriel había pasado por un hospital psiquiátrico, esta última a cuenta de lo extraña que les resultó «Lead a Normal Life». En la compañía, según su relato, pensaron que había sufrido un colapso y grabado un desastre. Él, que creía haberse encontrado a sí mismo en ese disco, describió el rechazo como un golpe muy primario.
Cuando Mercury lo puso en la calle meses después, Kalodner ya trabajaba para la recién creada Geffen Records y había reconocido su error: gestionó que su nuevo sello persiguiera a Gabriel y lo incorporara entre sus primeros fichajes. Geffen —que por entonces distribuía Warner Bros. Records, sello hermano de Atlantic— reeditó el álbum en 1983, una vez caducados los derechos de Mercury, y lo mantuvo en el mercado estadounidense hasta 2010, año en que Real World Records se hizo cargo de forma independiente de la reedición del catálogo. Por una casualidad de las fusiones del sector, Mercury y Geffen terminaron siendo sellos hermanos: PolyGram, matriz de la primera, se fusionó en 1999 con Universal Music Group, matriz de la segunda.
La canción que Charisma no dejó salir
«I Don't Remember» ya sonaba en directo en la gira de 1978 dedicada al segundo álbum. Existía una versión de estudio anterior a la del disco, destinada a ser la cara A del primer sencillo de siete pulgadas que Charisma iba a publicar en Europa y Japón antes del álbum, pero un directivo del sello juzgó que los solos de guitarra de Robert Fripp no servían para la radio. Aquella toma acabó relegada a la cara B del sencillo de «Games Without Frontiers» en esos mismos territorios, y en 2019 se recuperó en Flotsam And Jetsam, la recopilación de caras B y rarezas. La versión que figura en el álbum sí llegó a ser cara A, en un sencillo de doce pulgadas editado en Estados Unidos y Canadá.
De qué trata todo esto
Preguntado por los asuntos del disco, Gabriel los resumió en broma como la historia de una mente en decadencia. Matizó después que el estado de ánimo era una de sus preocupaciones mientras escribía, pero que nunca se planteó un concepto: eran canciones distintas que quizá compartían una inclinación. De la pieza que la fuente traduce como «Sin autocontrol» dijo que describe algo observado en sí mismo y en otros, la conducta de quien está deprimido y necesita encender la radio o la televisión, acudir a la nevera y comer, mientras dormir se le hace difícil.
La otra vertiente es política. «Games without frontier» —el título aparece así en un pasaje de la fuente y como «Games Without Frontiers» en otro— es una canción contra la guerra que entró en los cinco primeros puestos de las listas británicas. Y el disco se cierra con «Biko», publicada como sencillo y presentada como la primera pieza de contenido político del artista. Gabriel reconoció haber dudado antes de escribirla, aunque el resultado le dejó satisfacción y orgullo personal. Está dedicada al activista sudafricano contra el apartheid al que la fuente llama Stephen Biko en un lugar y Steve Biko en otro, muerto tras ser detenido y torturado por la policía de Pretoria. El gobierno sudafricano archivó el caso, que se convirtió en un asunto nacional de corrupción y racismo con repercusión mucho más allá de sus fronteras.
Dónde se grabó y quién toca
Las sesiones se repartieron entre los estudios Townhouse de Londres y la casa del propio Gabriel, Ashcome, en Bath, condado de Somerset. La fuente cita como colaboradores a Kate Bush, Paul Weller, Phil Collins y David Rhodes.
La relación de músicos, en cambio, plantea problemas. Los cometidos se identifican por números de corte, pero el artículo no incluye en ningún momento la lista de canciones, de modo que esas cifras no remiten a nada. Tampoco aparece ningún bajista, ni figuran Kate Bush, Paul Weller o Robert Fripp, pese a que el texto los menciona como participantes.
Lo que sí consta es esto. Gabriel canta en todos los cortes menos el tercero, hace coros en el primero, el quinto y el octavo, toca el piano en siete temas, el sintetizador en cuatro, la batería en el décimo y silba en el séptimo. David Rhodes se ocupa de la guitarra en ocho cortes y de los coros en tres. Larry Fast aporta sintetizador en cinco pistas, tratamiento de sonido en tres y gaita en el décimo. Jerry Marotta toca la batería en seis temas y la percusión en dos. Phil Collins figura a la batería en el primero, el segundo y el sexto, firma el patrón rítmico del primero, la caja del quinto y el surdo del décimo.
Estrellas, puestos y listas
El apartado de crítica de la fuente se reduce a dos calificaciones sin texto: Stephen Thomas Erlewine, de AllMusic —escrito «Almusic»—, concedió cinco estrellas, y Dave Marsh, de la revista Rolling Stone, un cuatro cuya escala no se especifica.
De ahí procede también el juicio más repetido sobre el álbum: que es el mejor de su autor, por delante incluso de So, el celebrado disco de 1986. La fuente atribuye esa valoración a Erlewine, si bien la formula además como opinión de «muchos» sin identificar a nadie más. En la misma línea, y sin firmante, se lo describe como una evolución decisiva en el sonido del artista, el trabajo más innovador y arriesgado de su trayectoria, y se sostiene que la incorporación de un tema político como «Biko» resultó determinante en esa evolución.
En cuanto a reconocimientos, el disco entró en el libro de los 1001 discos que hay que oír antes de morir y se mantuvo en las tres ediciones de la publicación. En 2020 la revista Rolling Stone lo situó en el puesto 68 de su lista de los ochenta mejores álbumes de 1980, elaborada para conmemorar los cuarenta años de varios discos emblemáticos de aquel año.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 30 de mayo de 1980
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- Peter Gabriel
- Publicación
- 1980
- País
- GB
- Sello
- Charisma
- Catálogo
- CDS 4019
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