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Álbum
Rocket to Russia
Sire Records puso a la venta el 4 de noviembre de 1977 el tercer disco de estudio de Ramones, grabado con un presupuesto muy superior al de los dos anteriores. El cuarteto neoyorquino esperaba más de lo que obtuvo: se quedó en el puesto 49 de la lista Billboard 200, aunque con el tiempo pasó a considerarse una de las piedras angulares del punk.
Tres años de carretera y un sencillo que abrió camino
El grupo se había formado en Nueva York en 1974. Lo integraban Tommy Ramone, cuyo nombre real era Thomas Erdélyi; Dee Dee Ramone, es decir Douglas Glenn Colvin; Joey Ramone, nacido Jeffrey Ross Hyman; y Johnny Ramone, en el registro John William Cummings. Su álbum homónimo apareció en febrero de 1976 y Leave Home en enero de 1977. Andy Greene describió aquel momento en Rolling Stone como una racha inmejorable: tres años seguidos de gira sin descanso y canciones nuevas que salían a una velocidad asombrosa.
Poco después del segundo disco, en el verano de 1977, llegó «Sheena Is a Punk Rocker», que entró en las listas estadounidenses y británicas y funcionó como primer adelanto del álbum. Para el crítico Greil Marcus, esos meses fueron decisivos para el punk en general: varias formaciones neoyorquinas firmaron con compañías de renombre y locales como el CBGB o el Max's Kansas City se consolidaron como punto de encuentro de esos grupos y de su público.
Ciento cincuenta dólares por hora en una antigua iglesia
Para el nuevo disco volvieron a contar con los productores Tony Bongiovi y Tommy Ramone y con el ingeniero de sonido Ed Stasium, los tres en los mismos cometidos que en Leave Home. Dos temas, «I Don't Care» y «Sheena Is a Punk Rocker», se registraron durante el mes de abril de 1977 en Sundragon, el estudio neoyorquino donde ya se había hecho el segundo álbum. Conviene advertir que la fuente sitúa a la vez el arranque de la grabación en agosto y estos dos registros en abril, sin explicar la diferencia; ambas fechas se dejan como están.
El grueso del trabajo empezó el 21 de agosto de 1977 en los estudios Mediasound, en pleno centro de Manhattan, instalados en lo que había sido una iglesia episcopal. Sire les había adelantado entre 25 000 y 30 000 dólares para grabar y producir el álbum entero, una cifra muy por encima de la de los discos anteriores, y la banda se gastó la mayor parte en la fase de producción. La hora de estudio costaba 150 dólares, así que lo habitual era dar por buena la primera toma de cada canción; Johnny lo resumía diciendo que más valía ir deprisa, porque quedarse allí sentado perdiendo el tiempo salía del bolsillo de uno mismo.
El primer día de sesiones, Johnny puso a sus compañeros «God Save the Queen», el sencillo de Sex Pistols, sostuvo que era prácticamente un calco de lo que hacían ellos y le pidió a Stasium un sonido mejor que el de los británicos. El ingeniero buscó la sensación de una grabación en directo aprovechando la acústica del templo, con micrófonos añadidos en el techo y en las paredes; había aprendido el recurso de Roy Thomas Baker mientras trabajaba con él en 1975. Según Johnny, la parte instrumental les llevó siete días y las voces otros dos.
Quién produjo de verdad
Aunque las notas del disco atribuyen la producción a Bongiovi y a Tommy, buena parte de esa labor la asumió Stasium; Johnny llegó a decir que Bongiovi apenas apareció por las sesiones. La mezcla definitiva, en cambio, se masterizó sobre todo en el Power Station, el estudio de este último. Antes de todo esto, Phil Spector se había ofrecido a producir el álbum y el grupo prefirió declinar por consideración hacia Tommy. Dos años más tarde Spector sí acabaría produciéndoles End of the Century.
Surf, chicle y tres acordes
Frente a los dos discos anteriores, aquí pesan más la música surf y el bubblegum pop, aunque el armazón de las canciones sigue siendo el mismo de siempre: piezas por debajo de los tres minutos, tocadas a toda velocidad y levantadas sobre tres o cuatro acordes. En una entrevista de 1978 le preguntaron a Joey si estaban intentando volverse comerciales al abrazar esos sonidos, y el cantante respondió que las cosas ocurren sin que uno pueda evitarlas, pero que cambiar para vender no les interesaba: nunca serían Fleetwood Mac ni darían conciertos gratuitos en el parque. Johnny, en la misma conversación, dijo que el grupo era punk y pop a la vez, un poco de todo, y que buscaban un disco equilibrado y escuchable.
Humor negro, obsesiones y habitaciones de hotel
Las letras, escritas casi todas por el bajista Dee Dee y por Joey, están recorridas por el humor negro, y unas cuantas tratan de trastornos mentales y de psiquiatría. El crítico Wren Graves relacionó esa insistencia con el trastorno obsesivo-compulsivo que padecía Joey y con el consumo continuado de narcóticos de Dee Dee. El propio bajista explicó que ninguno de ellos venía de un entorno estable y que por eso su música no resultaba una forma de arte demasiado civilizada: el punk rock, decía, sale de adolescentes furiosos con ganas de crear algo. Tommy recordó que componer no fue cómodo, porque tuvieron que escribir en habitaciones de hotel mientras estaban de gira.
Del CBGB a una playa de Queens
El disco arranca con «Cretin Hop», un homenaje a los seguidores que llenaban el CBGB cuyo título viene de la avenida Cretin de St. Paul, Minnesota. Le sigue «Rockaway Beach», obra de Dee Dee, donde la huella de los grupos de surf —The Beach Boys en primer lugar— resulta evidente; el título alude a una playa y a un barrio de Queens que el bajista solía frecuentar, según confirmaron Joey y Tommy. En el libreto que acompañó a la reedición remasterizada de 2001, el historiador musical Legs McNeil describió aquel sitio como una cloaca donde los adolescentes iban a colocarse con quaaludes y barbitúricos, y consideró que intentar embellecerlo en una canción equivalía a componer una balada sobre el amor verdadero encontrado en el rancho Spahn.
Hay dos piezas más sobre amores fallidos, «Locket Love» y «Here Today, Gone Tomorrow»; McNeil lo atribuyó a la afición de Joey por figuras del bubblegum pop como Tommy James o Herman's Hermits y a sus ganas de conseguir un éxito radiofónico. «I Don't Care», por su parte, es una de las primeras piezas que escribió el grupo y se había grabado antes en forma de maqueta. El autor Jim Bessman sostuvo que su contenido, nihilista a primera vista, nació en realidad de una depresión severa de Joey.
Una portada contra la pared y unos dibujos en el libreto
Del arte de cubierta se ocupó John Gillespie: los cuatro músicos apoyados contra una pared, vestidos como de costumbre. Las ilustraciones del libreto salieron de la colaboración entre el dibujante John Holmstrom y Johnny Ramone. La temática de las letras varía de un corte a otro, con el humor negro como constante.
Un puesto discreto, una culpa repartida y muchas listas
El resultado comercial decepcionó al cuarteto. La fuente recoge que varios miembros del grupo, sin identificar a cuáles, achacaron el mal rendimiento a Sex Pistols, cuyo comportamiento errático habría dañado la imagen del punk en su conjunto. La crítica, en cambio, lo recibió bien: el texto habla de reseñas que subrayaron la madurez de la producción y la calidad del sonido frente a los trabajos previos, aunque no da ni un medio ni una firma para esa afirmación general. Sí quedan atribuidos dos juicios concretos: Stephen Thomas Erlewine dijo que era su álbum favorito de Ramones y Robert Christgau lo llamó un clásico del punk rock.
Con los años el disco se ha consolidado como uno de los más elogiados de la banda. Rolling Stone lo situó en el número 97 de sus quinientos mejores álbumes de todos los tiempos en 2003, y en la revisión de esa misma lista publicada en 2020 apareció en el 385. También figura en clasificaciones equivalentes de Loudwire, Alternative Press y AllMusic. Es, además, el último álbum en el que los cuatro miembros fundadores aparecen acreditados como intérpretes: Tommy Ramone dejó la batería en 1978 para dedicarse a producir.
Lo que el texto deja cortado
Merece la pena señalar dos huecos del original. No incluye lista de canciones en ningún momento, ni siquiera para el elepé original. Y el epígrafe dedicado a la primera cara se interrumpe tras comentar cinco títulos —«Cretin Hop», «Rockaway Beach», «Here Today, Gone Tomorrow», «Locket Love» e «I Don't Care»—, sin llegar a completar esa cara ni a abrir la segunda, de la que no dice absolutamente nada.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 4 de noviembre de 1977
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- Rocket to Russia
- Publicación
- 4 de noviembre de 1977
- País
- US
- Sello
- Sire Records
- Catálogo
- SR 6042
- 1Cretin Hop1:56
- 2Rockaway Beach2:06
- 3Here Today, Gone Tomorrow2:50
- 4Locket Love2:11
- 5I Don’t Care1:39
- 6Sheena Is a Punk Rocker2:48
- 7We’re a Happy Family2:31
- 8Teenage Lobotomy2:01
- 9Do You Wanna Dance?1:55
- 10I Wanna Be Well2:28
- 11I Can’t Give You Anything2:01
- 12Ramona2:38
- 13Surfin’ Bird2:38
- 14Why Is It Always This Way?2:19
Mas de Ramones
Su discografia en el archivo






