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Portada de Head Music

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Álbum

Head Music

Suede

Nude Records publicó en mayo de 1999 el cuarto álbum de los ingleses Suede, producido y mezclado por Steve Osborne y orientado hacia un sonido electrónico que la banda no había explorado antes. Lo hicieron entre grandes dificultades —la adicción al crack de Brett Anderson y la fatiga crónica de Neil Codling—, y aun así encabezó la lista británica de álbumes por tercera y última vez en su carrera.

Un año escondidos y un cantante en caída

Después de sacar Sci-Fi Lullabies, la recopilación de caras B, el grupo optó por retirarse del primer plano durante más de un año. Codling pasó buena parte de ese tiempo en cama a causa de su enfermedad, mientras el consumo de drogas de Anderson empezaba a resultar alarmante. El cantante fue trabando trato con gente ajena por completo al entorno de la banda, a la que sus compañeros —Mat Osman en particular— parecían tener manía. La declaración que la fuente recoge a continuación, sin identificar expresamente a quién pertenece, se queja de que había toda una serie de personas rondando a Anderson que resultaban insoportables, sin ninguna relación con el grupo ni con nada que no fueran las drogas: colegas de consumo.

Fuera Ed Buller, dentro Steve Osborne

El grupo decidió prescindir de Ed Buller como productor. Buscaban una dirección más trabajada en el estudio y de corte electrónico, y para encontrarla maquetaron quince canciones con tres productores distintos antes de quedarse con Steve Osborne, que venía de trabajar con Happy Mondays.

Anderson ha calificado este disco como el más experimental de Suede y ha atribuido a Osborne buena parte de ese carácter: sostiene que el productor fue responsable de muchísimo del sonido del álbum y que lo eligieron sobre todo por el trabajo brillante que hizo con «Savoir Faire», un resultado que le pareció estimulante y fuera de lo común.

El fichaje disparó rumores de que la banda viraba hacia la pista de baile, algo que sus miembros desmintieron. Osman admitió que el material tenía más groove que el anterior y que algunas piezas se levantaban con uno o dos acordes nada más; Anderson fue más rotundo y dijo que lo último que pretendían era intentar de manera evidente hacer un disco de baile, porque el resultado habría sido pésimo.

La semana de prueba en Mayfair

El primer contrato con Osborne fue por una sola semana de grabación tentativa en Mayfair Studios, para comprobar cómo funcionaría el procedimiento y si ambas partes eran capaces de entenderse. De aquellos días recuerda David Barnett, biógrafo del grupo, la prueba que hicieron con «Savoir Faire». Cuenta que dos amigos de Anderson le ofrecieron una pipa de crack: él supuso ingenuamente que contenía hachís, aceptó y se encontró con una sensación comparable a inhalar varios frascos de poppers de golpe. Fue, según su relato, su primer y último contacto personal con esa droga.

La adicción de Anderson duró dos años y medio y la abandonó a finales de 1999, cuando enfermó alguien muy próximo a él; desde entonces no ha vuelto a consumir.

Cuatro estudios y ensayos que había que aguantar bebido

Las sesiones se extendieron desde agosto de 1998 hasta febrero de 1999 y pasaron por varios estudios: Eden Studios, Master Rock, Sarm Hook End y Eastcote figuran entre ellos.

Los ensayos resultaron especialmente ingratos para el guitarrista Richard Oakes. El ritmo de vida hedonista de Anderson le llevó a beber más para hacerlos llevaderos, hasta el punto de que recuerda haber tenido que presentarse medio borracho a unos cuantos de ellos simplemente para poder aparecer. A eso se sumó que sus propuestas quedaban descartadas una y otra vez frente a los experimentos electrónicos que traían Anderson y Codling. El propio Anderson creía que su espiral con las drogas y la enfermedad de Codling habían empujado a Oakes al aislamiento dentro del grupo, y que los únicos que conservaban una buena relación eran Osman y el batería Simon Gilbert. La tensión llegó a tal extremo que en cierto momento Anderson reclamó que se convocara al estudio a Alex Lee, que acabaría siendo miembro de la banda, al parecer porque nadie más quería acudir.

La canción del título y la excepción de Elephant Man

Este es el primer álbum de Suede que incluye un tema con el mismo nombre que el disco. «Head Music» era una aportación personal de Anderson y Saul Galpern, de Nude, insistió en que se quedara fuera. Osborne llegó a negarse a grabarla, de modo que encargaron una versión a Arthur Baker que tampoco convenció a nadie; finalmente el productor accedió.

No fue tan condescendiente con la siguiente propuesta que llegó de Codling. Se trataba de «Elephant Man», la única canción de un álbum de Suede que Anderson no escribió ni coescribió; su grabación, mezcla e ingeniería llevan la firma de Bruce Lampcov. En este punto la redacción de partida queda incompleta y no llega a explicar cómo se resolvió el asunto.

Codling aportó a este disco bastante más material del que había puesto en Coming Up: figura acreditado como autor en seis canciones.

Seis meses que se convirtieron en ocho

Lo previsto era grabar durante medio año, pero a mitad de camino hubo un parón para escribir más canciones y el proceso terminó rebasando el calendario en más de dos meses. Danton Supple, encargado de mezclar el álbum junto a Osborne, explicó que Anderson y él tenían la sensación de que faltaban un par de temas para redondearlo; le habría gustado acabar el año anterior, pero, según dijo, tenían el álbum y no los arreglos, y desde entonces no habían parado de mezclar.

¿Sintetizadores de adorno o giro electrónico?

Sobre cuánto pesa realmente lo electrónico en el resultado no hay acuerdo entre los críticos citados. Stephen Thomas Erlewine, de AllMusic, sostuvo que la producción de Osborne suma al sonido característico del grupo unos elementos vagos de electrónica y dance que se concretan sobre todo en sintetizadores analógicos borboteantes y en cajas de ritmos enlatadas de vieja escuela; para él son poco más que decoración, porque las canciones prolongan el destello glam de Coming Up.

La BBC, en cambio, apreció una influencia electrónica mayor y habló de un énfasis puesto en los sintetizadores y en todo lo que suene a electrónica, aunque matizó que la identidad de Suede permanece nítida de principio a fin. Spin coincidió en esa lectura y describió un disco que asume la supuesta contradicción de hacer rock de la mano de un mentor del dance, además de subrayar su lustre complejo. El propio Anderson ha citado como influencias a Asian Dub Foundation, Audioweb, Tricky, Prince y Lee «Scratch» Perry.

Un título revelado letra a letra

La broma consistió en ir filtrando el nombre del álbum a la prensa una letra cada vez. Duró poco: dos días después de soltar la segunda, el bajista Mat Osman desveló el título completo y contó de dónde había salido la ocurrencia. Saul Galpern, al frente de Nude, presionaba para tener un título y Anderson le respondió que se lo iría dando letra a letra hasta que lo adivinase. Con solo dos letras conocidas llegó a especularse con que el disco se llamaría Heroin.

Dos cabezas juntas en la cubierta

En la portada aparecen Sam, entonces pareja de Anderson, y Neil Codling. La dirección artística fue de Peter Saville y el diseño lo firmaron Howard Wakefield y Paul Hetherington. Anderson contó que le pidió a Saville dos personas unidas por la cabeza, como si cada una escuchara la del otro; el diseñador le enseñó unas fotografías y de ahí salió la cubierta que acabó publicándose.

Del club de fans al primer sencillo

La promoción arrancó alrededor de febrero de 1999 con el anuncio de seis conciertos para el club de fans a finales de marzo, tres de ellos en el Reino Unido —Glasgow, Manchester y Londres— y otros tres en Escandinavia: Estocolmo, Oslo y Copenhague. El 1 de marzo la banda emitió por internet, en directo y desde su propio estudio, temas de la última sesión de mezclas; en la web oficial se invitó a los seguidores a participar en un chat, ver imágenes exclusivas del estudio y escuchar las canciones nuevas.

El 22 de marzo llegó el primero de aquellos seis conciertos, en The Garage de Glasgow, y fue también la primera actuación del grupo desde el Festival de Reading de 1997. Aprovecharon el ambiente cómplice para volcarse en el disco que estaba por salir: de los catorce temas del repertorio, la mayoría procedían de Head Music, y quedaron fuera los éxitos antiguos salvo algunas caras B de la etapa de Coming Up.

Para elegir el sencillo de presentación había, según Osman, unas cinco candidatas, entre ellas «She's in Fashion» y «Savoir Faire», además del tema homónimo y «Electricity». El biógrafo David Barnett cuenta que «Head Music» y «Electricity» se pusieron a responsables de A&R de Sony repartidos por todo el mundo, y que su voto se inclinó por la opción más prudente. «Electricity» salió el 12 de abril y alcanzó el número cinco británico, el segundo mejor puesto logrado por un sencillo del grupo, prolongando la racha de cinco top ten consecutivos iniciada con Coming Up. El relato disponible se corta en este punto.

Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.

Publicación
28 de abril de 1999
Tipo
Álbum

Dónde escucharlo

Ediciones y tracklist

La edición que consta en el archivo.

Edición
Head Music
Publicación
28 de abril de 1999
País
JP
Catálogo
ESCA-7480
  1. 1Electricity4:39
  2. 2Savoir Faire4:38
  3. 3Can’t Get Enough3:59
  4. 4Everything Will Flow4:40
  5. 5Down6:13
  6. 6She’s in Fashion4:53
  7. 7Asbestos5:18
  8. 8Head Music3:24
  9. 9Elephant Man3:06
  10. 10Hi‐Fi5:10
  11. 11Indian Strings4:21
  12. 12He’s Gone5:35
  13. 13Crack in the Union Jack1:56
  14. 14Leaving4:18

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