Obra musical
The Bends
Pieza homónima del segundo álbum de los ingleses de Radiohead, publicado en 1995, «The Bends» tuvo edición propia en Irlanda: Parlophone la lanzó allí el 26 de julio de 1996 como sexto y último sencillo del disco, y llegó al puesto 26 de la lista irlandesa. Escrita en 1992, en plena era del grunge, es anterior tanto a «Creep» como a Pablo Honey.
De «The Benz» a la maqueta de Courtyard
Está entre lo primero que compuso el grupo, y en su origen se llamaba «The Benz». La firmó sobre todo el cantante, Thom Yorke, aunque los créditos reparten la autoría entre todos los miembros, y quedó lista antes de que se grabara el álbum de debut, Pablo Honey (1993). En una entrevista de 1995 Yorke contó que fue una de esas canciones que iba mascullando por ahí y en las que acabó volcando toda la basura que llevaba dentro; que después las cosas empezaron a suceder de verdad, lo cual resultaba algo raro; y que, habiéndola escrito de completa cachondeo, el chiste se le fue quedando sin gracia. Antes de que existiera versión publicada ya la habían tocado en directo muchísimas veces, a lo largo de los dos años que mediaron hasta que la registraron en el Manor Studio de Oxfordshire con el productor John Leckie; era una favorita del público: el bajista, Colin Greenwood, la describió como una de esas favoritas del escenario que vuelven año tras año y que se llevaron a cinta en vivo con toda fidelidad.
La primera maqueta, en cuatro pistas, data de 1992 y salió de las sesiones de Pablo Honey. Yorke se la puso al coproductor Paul Q. Kolderie cuando aquellas sesiones terminaban, pero prefirió reservarla para el disco siguiente. En marzo de 1993 grabaron otra con Jim Warren, el técnico de sonido que los acompañaba en directo, en los Courtyard Studios de Oxfordshire, durante la misma jornada de la que salió «High and Dry». Acabada la gira del primer álbum, esa maqueta viajó hasta el productor John Leckie, encargado de sacar adelante The Bends.
RAK, el Manor y las cintas del hotel
Mientras se grababa el álbum, la canción figuró entre las candidatas a suceder a «Creep» como sencillo. Se registró primero en los RAK Studios londinenses, en sesiones repartidas entre febrero y mayo de 1994, y después se volvió a grabar en el Manor Studio de Oxfordshire, donde la banda pasó dos semanas de julio trabajando en el disco. Sobre cómo se resolvió, la fuente se contradice y aquí no se elige entre las dos versiones: el batería, Philip Selway, sostuvo que bastó una toma —quería marcharse del estudio para ver una casa en alquiler y, en consecuencia, aquella fue la primera y única—, mientras que Q informó de que hubo varias. La versión de RAK, que nunca se publicó, la mezcló Leckie en los Abbey Road Studios de Londres.
Al productor le parecían demasiado altas las guitarras y encontraba la canción excesiva; el grupo no compartía ese juicio. El propio Leckie declaró que aquella versión primera resultaba más avasalladora que la que fue al álbum, con una voz de Yorke más gritada. Para rebajar el aire pomposo de la entrada, Radiohead incorporó unos efectos tintineantes que el cantante había capturado con una grabadora de casete asomado a la ventana de un hotel durante una gira estadounidense: abajo, un hombre entrenaba a niños de ocho años que desfilaban de un lado a otro con instrumentos distintos, y como llevaba un micrófono prendido del jersey se le oía animarlos a seguir; Yorke bajó corriendo y lo grabó. La mezcla definitiva corrió a cargo de Sean Slade y Kolderie —productores de Pablo Honey y responsables de casi todas las mezclas de The Bends—, con trabajo adicional de Leckie.
Cinco secciones y ecos de Queen
Se la ha etiquetado de rock alternativo, hard rock, britpop, grunge y post-grunge, con ingredientes de arena rock, neopsicodelia y rock experimental. Hay en ella riffs de guitarra de estirpe clásica, distorsión y una voz que se eleva, todo ello con Queen como referencia; Adam Sweeting, crítico de The Guardian, la despachó como una clase magistral de acordes de potencia. Bill Reed, en The Gazette, la emparentó con la etapa última de los Beatles, y Christopher Burns, del Arizona Daily Sun, fue más lejos y la comparó con «I Am the Walrus», de 1967, tanto por el estilo como por la letra, señalando en particular su verso de apertura. Colin Fitzgerald, de PopMatters, encontró parecidos entre sus acordes mayores de gran tamaño y su gancho vocal melódico y dos canciones de Oasis: «Rock 'n' Roll Star», de 1994, y «Some Might Say», de 1995.
En lo estructural es de las más enrevesadas del disco, con cinco secciones diferenciadas, un reparto que se ha comparado con el de los Pixies, popularizadores de la alternancia entre lo ruidoso y lo callado y una influencia reconocida sobre Yorke. Va en mi menor, a noventa pulsaciones por minuto, y la voz recorre desde la3 hasta sol5; el compás aparece en el original escrito «44», corrupción evidente de la cifra habitual, que se conserva tal cual. Los acordes se suceden en la secuencia re, do add9, sol con bajo en si, de nuevo do add9 y sol con bajo en si, y otra vez do add9, y se cuela un do en el tramo previo a la estrofa. Arranca con sonidos sampleados y pasa enseguida a una progresión que los tres guitarristas —Yorke, Jonny Greenwood y Ed O'Brien— atacan al unísono. En la segunda estrofa, Greenwood desliza una contramelodía breve que recuerda a «How Soon Is Now?», de los Smiths, publicada en 1984, y que se apoya en una tercera menor; O'Brien calificó su manera de tocar de abusiva. Suena también una flauta dulce grabada en varias capas por el propio Greenwood, apenas audible en la mezcla, junto a efectos temblorosos.
Un chiste que nadie entendió
La letra transita por la ansiedad, la inseguridad, la pérdida de identidad, el rechazo de los demás, lo morboso, la indolencia, la falta de fe y el estancamiento; Yorke la resumió diciendo que trataba de saber quiénes son tus amigos de verdad. Sus temas se han puesto en relación con los de tres canciones anteriores: «So You Want to Be a Rock 'n' Roll Star», que los Byrds publicaron en 1967, «Pump It Up», de Elvis Costello, de 1978, y «Serve the Servants», que Nirvana editó en 1993.
El título remite a la enfermedad por descompresión, el trastorno que sufren los buceadores que suben demasiado deprisa. A partir de ahí la fuente se enreda: afirma que, aunque antes de que «Creep» se publicara en 1993, algunos comentaristas leyeron el título como un reflejo del ascenso repentino de la banda a la fama tras el éxito de esa misma canción. La frase queda colgando, sin desenlace, y además choca con la fecha que el propio texto da en otro punto, donde sitúa «Creep» en 1992; se conservan ambos datos sin decidir cuál vale. Lo que sí sostiene la fuente es que, si «Creep» les procuró un reconocimiento temprano, también sirvió a algunos críticos para despacharlos como banda de un solo éxito.
Yorke calificó la canción de pastiche de Bowie y quiso que la letra se leyera en clave de humor: apuntó como ejemplo un verso sobre el deseo de sentirse parte del común de la gente y otro, de vuelta recurrente en el estribillo, que mezcla la nostalgia de los años sesenta con el anhelo de ser feliz. Le irritó que esa broma pasara inadvertida, porque en las entrevistas le preguntaban sin descanso si de verdad habría preferido vivir en aquella década. En 1996 aclaró que apuntaba a los periodistas que seguían pendientes de los movimientos de los sesenta, algo que ya había insinuado un año antes a la revista italiana Rock Star, donde declaró, en traducción del italiano: «Incluso Oasis no son más que el resultado de una laboriosa y constante refundición de todo lo que se ha hecho desde los sesenta hasta hoy». El texto de la canción nombra a la CIA y a los marines y repite una pregunta sobre el paradero de alguien justo cuando hace falta. Jazz Monroe, en NME, la tuvo por un himno harto de la fama que disparaba contra el britpop adorador de los sesenta, y Scott Wilson, en Fact, leyó esa alusión a la década como una pulla sarcástica dirigida a los grupos de entonces obsesionados con el pasado, con las letras de «Live Forever» y «Rock 'n' Roll Star», ambas de Oasis y ambas de 1994, como término de comparación.
Cara B, disco y una coda intrusa
Su primera aparición en un formato comercial fue como cara B en directo, bajo el título «The Benz», dentro de la edición francesa de «Creep» de 1993; procedía de la grabación hecha el 23 de febrero de ese año para el programa radiofónico francés Black Sessions y duraba tres minutos y cincuenta y ocho segundos. La toma de estudio no llegó hasta el 8 de marzo de 1995, como segundo corte de The Bends. Reapareció después en dos sitios más: la reedición francesa de «Creep» de 1995 y el vinilo estadounidense de siete pulgadas para máquina de discos con el que ese mismo año se editó «Fake Plastic Trees». Conviene advertir, por último, que el artículo original termina con tres frases de autoayuda —sobre reunir los hechos del éxito previsto, verse en actitud triunfal y dominar la imaginación— que nada tienen que ver con la canción ni con el grupo, y que aquí se descartan.
Reconocimientos y recopilaciones
La canción entró en 2008 en el recopilatorio Radiohead: The Best Of, y otras versiones suyas han ido apareciendo en antologías del propio grupo y en discos colectivos. En 2017 Uncut la situó como la tercera mejor de todo el repertorio de Radiohead, mientras que NME colocó su solo de guitarra en el séptimo puesto de los mejores de la historia de la música. Sigue siendo, además, una de las piezas que la banda toca con más frecuencia.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Primera publicación
- 1994
- Grabaciones
- 1
Que significa
No existe una explicacion publica concluyente. Ni sus autores la han explicado ni hay una lectura critica establecida, y JAUMAS no inventa el significado de una cancion.
La grabación original
The Bends
Radiohead
1994