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Álbum
Room on Fire
Segundo álbum de The Strokes, «Room on Fire» se publicó el 28 de octubre de 2003 y dejó tres sencillos: «12:51», «Reptilia» y «The End Has No End». Nació de un fracaso previo, el de unas sesiones con Nigel Godrich que la banda tiró a la basura antes de volver con Gordon Raphael, el productor de su debut. Ha superado los tres millones de copias en todo el mundo.
Un productor de Radiohead que duró poco
Nada más terminar la gira de Is This It, el grupo regresó al estudio y contrató a Nigel Godrich, ganador de un Grammy y responsable de discos de Radiohead, Travis o Beck. Lo despidió al concluir que aquel trabajo conjunto dejaba las canciones carentes de alma. Godrich contó luego que el choque venía de parecerse demasiado a Julian Casablancas: dos maníacos del control, cada uno empeñado en imponer su método, cuando el sentido de tenerlo a él allí era justamente el contrario. Se llevaron bien, aseguró, y aun así fue una de esas cosas ridículas que no funcionan; él quería que cambiaran y no lo hicieron.
Tres meses de reloj con Gordon Raphael
Descartadas aquellas cintas, The Strokes recuperaron a su productor de siempre. El calendario apretaba: disponían exactamente de tres meses de estudio para terminar el disco. El guitarrista Nick Valensi ha sostenido que el resultado habría quedado mucho mejor con un par de semanas más.
Número 4 en Billboard, platino en el Reino Unido
Vendió más de 50.000 copias en su primera semana estadounidense y entró en el puesto 4 de la lista Billboard. Para 2005 rebasaba el medio millón de unidades en Estados Unidos, con certificación de oro, y en el Reino Unido pasaba de 300.000 y era platino. En el cómputo mundial lleva vendidos más de tres millones de ejemplares.
Las canciones y un cambio de orden británico
Todos los temas están compuestos por Julian Casablancas, salvo donde se indica otra cosa. La edición del Reino Unido altera la secuencia e intercambia el sitio de «The Way It Is» y «The End Has No End».
El reproche de sonar a gemelo del debut
Las reseñas fueron mayoritariamente favorables —un 77 sobre 100 en el agregador Metacritic, con 31 críticas contadas—, pero el consenso apuntaba a que el álbum se parecía en exceso a Is This It. Rob Mitchum le puso un 8 sobre 10 en Pitchfork y aun así habló de un gemelo idéntico recién nacido. Greg Milner, en Spin, coincidió en la nota, ocho sobre diez, con lectura opuesta: ese parecido delataba pureza de visión y no escasez de ideas nuevas. Rolling Stone celebró en una crítica positiva que la banda no hubiera pisado el freno y siguiera jugando con un sonido que todavía no necesita arreglo, y advertía de que quien buscara comodidad y claridad se había equivocado de habitación, porque el disco estaba construido para la emoción y la velocidad. Dan Tallis lo despachó en BBC Music con un juicio benévolo: hay bandas que se considerarían afortunadas de alcanzar semejantes cotas una sola vez en su carrera, y estos han hecho Is This It parte dos, más de lo mismo con extras, algo con lo que él se conformaba encantado. Ben Thompson le dio las cinco estrellas en The Observer, convencido de que solo pueden provocar esa emoción quienes exprimen una oportunidad de comunicarse y apartan la basura de alrededor para dejar una obra clara y memorable, un logro de verdadera importancia a esas alturas de carrera. Jenny Tatone puntuó con nueve sobre diez en Neumu y resumió que los Strokes no hacen la música más original que uno vaya a escuchar, pero sí algo que solo suena a ellos. Robert Christgau, en su Guía del consumidor, se quedó en una mención de honor de tres estrellas, escogiendo dos cortes —«Between Love and Hate» y «What Ever Happened?»— y despachando el conjunto con la idea de un narcisismo que se repite.
Dos estrellas y una estrella
No todo el mundo compró el disco. Raoul Hernández le adjudicó dos estrellas sobre cinco en The Austin Chronicle, e Iain Moffat le dejó una sola en Playlouder: apenas encontraba el brillo pop que asomaba en «The Modern Age» y «Last Nite», señalaba que en «You Talk Way Too Much» el grupo reescribía material antiguo y describía la voz de Julian, sin rodeos, como horrible, incómoda de grabar y complacientemente nasal.
Del puesto 360 a la lista de lo que ya nadie escucha
En 2013 NME lo situó en el número 360 de sus 500 mejores álbumes de todos los tiempos. Cinco años después, la BBC lo incluyó en su relación de discos aclamados que ya nadie escucha.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 16 de octubre de 2003
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- Room on Fire
- Publicación
- 16 de octubre de 2003
- País
- RU
- Sello
- RCA
- Catálogo
- 82876 60030 2
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