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Álbum
Kid A
El 2 de octubre de 2000, los británicos Radiohead publicaron su cuarto álbum de estudio, un disco sin sencillo oficial ni videoclip que lo promocionara y que aun así fue platino en el Reino Unido siete días después de salir y se convirtió en el primero de la banda que debutaba en el número uno estadounidense. Producido por Nigel Godrich, cambió las guitarras por la electrónica.
El zumbido del refrigerador
Hacia 1998, la atención que había cosechado OK Computer se había vuelto un problema, sobre todo para el cantante Thom Yorke. Aquella sensación de estar desconectado de la «velocidad» del mundo contemporáneo, que había alimentado las canciones de aquel disco, se agravó durante la gira de 1997, Against Demons. En Meeting People Is Easy, el filme que Grant Gee rodó en 1999, se ve al grupo estrenando temas nuevos sobre el escenario —entre ellos el que acabaría llamándose «How to Disappear Completely», que en la gira se conocía como «How to Disappear Completely and Never Be Found»—; grabarlos después resultó mucho más difícil.
Yorke recibía elogios por su música y respondía con hostilidad hacia la prensa. Tenía la impresión de que sus canciones se habían convertido en parte de un rumor permanente, algo que él comparaba con el zumbido de un frigorífico, y sostenía que a todos los sonidos que uno había hecho y que le habían dado alegría les habían vaciado el significado. Cayó en una depresión mientras peleaba por escribir. De finales de 1998 recordaba que cada vez que cogía una guitarra le entraba el pánico: empezaba una canción, se detenía a los dieciséis compases, la guardaba en un cajón, volvía a mirarla, la hacía trizas y la destruía. El grupo decidió seguir adelante; el bajista Colin Greenwood lo formuló diciendo que sentían que había que cambiarlo todo.
Uno quería canciones pop de tres minutos, el otro solo ritmo
A comienzos de 1999, cuando arrancó el trabajo, nadie coincidía en el rumbo. El guitarrista Ed O'Brien defendía volverse más directos, apuntar a canciones pop de tres minutos sostenidas por la guitarra. Yorke, al contrario, consideraba que lo que habían hecho hasta entonces con el rock «no se entendía» y declaraba estar harto de las melodías: quería ritmo y nada más. Había sido DJ y había tocado en una banda de música electrónica en la Universidad de Exeter, y por entonces no escuchaba otra cosa; decía haberse emocionado con ella como nunca lo había hecho con la música de guitarra. Le seducía incluso la idea de que su voz funcionara como un instrumento más en lugar de ocupar el primer plano.
Un mes en París y dos semanas en Copenhague
Las sesiones empezaron con Nigel Godrich, el productor de OK Computer, y sin fecha de entrega impuesta por la discográfica. Yorke, que era quien más peso tenía dentro del grupo, seguía atascado: llevaba canciones a medio hacer y otras que apenas pasaban de un ritmo de caja de ritmos con trozos de letra que había ido sacando de un sombrero. Ensayaron poco y se pusieron a grabar en París, pero al cabo de un mes lo dejaron y se marcharon a los Estudios Medley de Copenhague, donde estuvieron un par de semanas. Algún tema compuesto en aquellos primeros meses de 1999 sí llegó al disco, aunque a menudo irreconocible respecto a su forma inicial: es el caso de «In Limbo», que entonces se titulaba «Lost at Sea». Los propios miembros de la banda recuerdan el periodo como muy improductivo.
O'Brien empezó por aquel entonces a escribir un diario en Internet sobre cómo avanzaba el trabajo. Más tarde explicaría el cambio de método: si quieres una grabación que suene distinta tienes que cambiar la manera de hacerla, y eso resulta espantoso porque todo el mundo se siente inseguro; él era guitarrista y de pronto se encontraba con canciones sin guitarra, o sin batería. Al batería Phil Selway también le costó adaptarse a aquellas sesiones.
Aprender a participar en una canción sin tocar una nota
En abril de 1999 se retomó la grabación en una mansión de Gloucestershire, y de allí el grupo pasó a los estudios de Oxford. Siguiendo la dirección que marcaba Yorke, empezaron a probar instrumentos distintos y a averiguar cómo se puede intervenir en un tema sin tocar una sola nota. La afición de Yorke por los sonidos de sintetizador fue contagiándose poco a poco al resto. También entraron en juego herramientas digitales como Pro Tools y Cubase para manipular lo grabado; O'Brien lo resumía diciendo que la tecnología lo había abierto todo y que las permutaciones eran infinitas. Antes de que acabara el año había seis canciones listas, entre ellas la que da nombre al álbum.
En cuanto al instrumental, la banda dejó atrás su formación de tres guitarras y amplió la paleta con teclados y ondas Martenot, y con instrumentos de cuerda y de viento-metal en algunas piezas. Las influencias venían del krautrock, del jazz y de la música clásica del siglo XX. Las letras se volvieron más abstractas y minimalistas que las de sus trabajos previos, y Yorke ha subrayado que nada de esto se concibió como «arte»: era, sencillamente, la música que ellos escuchaban en ese momento. El envoltorio lo firmaron Stanley Donwood y el propio Yorke, acompañado de una serie de videoclips diminutos bautizados como blips.
Treinta canciones y una lista que casi disuelve el grupo
La grabación terminó en la primavera de 2000 con treinta temas nuevos encima de la mesa. Como no querían sacar un álbum doble, muchos quedaron reservados para Amnesiac, que aparecería en 2001. Yorke se obsesionó con la secuencia y las discusiones sobre qué iba antes y qué después se repitieron hasta el punto de estar a punto de romper la banda. Al final se acordó abrir con «Everything in Its Right Place»: compuesta al piano y con ordenador, a Yorke le parecía la que mejor resumía el disco y desde el primer momento quiso publicarla como sencillo. En 2010, la edición argentina de Rolling Stone la colocó en el puesto 24 de sus 50 mejores canciones internacionales de la década de 2000, comentando que la voz de Yorke sonaba más procesada que la carne enlatada y que, con todo lo rara que era, uno no podía evitar canturrearla. Godrich se ocupó de la mezcla final y la masterización se hizo en los estudios Abbey Road, dirigida por Chris Blair.
Cómo se vende un disco sin sencillos
Con la grabación cerrada, banda y discográfica se sentaron a diseñar la campaña. Un directivo de EMI elogió la música pero habló del reto empresarial que suponía lograr que todo el mundo creyera lo mismo. Interés no faltaba: Spin llegó a calificarlo como el disco de rock más esperado desde In Utero de Nirvana. A Yorke aquello le resultaba «aterrador» y, según O'Brien, la estrategia consistía justamente en desactivar la atención desmedida que se estaba acumulando. Contra lo que era costumbre en la industria, se decidió no editar ningún sencillo oficial, aunque «Optimistic» y otros temas sí sonaron en la radio.
Un disco difícil que vendió
El resultado se cuenta entre los álbumes de música popular más exigentes que han logrado éxito comercial, y dividió por igual a seguidores y a crítica. Su triunfo se ha atribuido a una campaña de mercadotecnia sin precedentes, al hecho de haber circulado antes por Internet o simplemente a la expectación que arrastraba OK Computer. Se llevó el Grammy al mejor álbum de música alternativa y estuvo nominado también en la categoría de álbum del año, y se le reconoció el mérito de haber acercado a mucha gente a la música alternativa. El giro espantó a parte del público y desagradó a algunos críticos, pero los medios musicales de referencia lo recibieron en general bien. Desde entonces no ha dejado de aparecer en las listas de lo mejor de su tiempo, y en 2009 Pitchfork Media, Rolling Stone y The Times coincidieron en nombrarlo el mejor álbum de la década de 2000.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 3 de agosto de 2000
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- Kid A
- Publicación
- 3 de agosto de 2000
- País
- XE
- Sello
- Parlophone
- Catálogo
- 7243 5 27753 1 6
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